Cada día, cuando se cruza por nuestros ojos un periódico, un noticiero televisivo ó de radio escuchamos de personas que mueren por actos violentos, en algunos casos cuando estamos en un grado de cierta empatía decimos “pobre su familia”, “Porque sigue tanta inseguridad?” , etc. y una serie de frases parecidas algunas positivas, otras que no tiene sentido. En otros días solo simplemente volteamos la cara, y otros dias, fingimos que todo esta bien, incluso hay días que pasa por nuestra mente “es normal”, aunque lo pensamos o decimos es solo para sentirnos mejor.
Pasan los días, las semanas, los meses y hasta los años, hasta que un día esos hechos tocan a alguien que conocemos y nos afectan en verdad, ya no solo pensamos en “pobre su familia”, ni en “la inseguridad”, vemos la vida de una persona desmoronarse, recordamos el tiempo que tenemos de conocerlos, si habíamos perdido contacto, recordamos porque lo hicimos, y también recordamos los planes, proyectos y sueños, en realidad recordamos muchas cosas tanto alegres como no tan alegres pero recordamos la vida.
Ahora cuando la vida de alguien se acaba de una manera inesperada recordemos la vida que estas personas tuvieron, las cosas que nos enseñaron y aunque sea duro y egoísta de nuestra parte tratemos de recordar que "la cosas pasan por razones que no comprendemos"; pero este pensamiento no nos debe alejar de nuestro sueños ni volvernos ermitaños alejándonos del mundo para no sentir la perdida de alguien conocido, al contrario debemos apreciar y celebrar nuestra vida y la vida de las personas que están a nuestro alrededor.
Estos pequeños pensamientos son en memoria de las personas que hemos conocido (o que han sido parte de personas que queremos), y que la violencia nos ha privado de seguir siendo parte de sus vidas.
Pasan los días, las semanas, los meses y hasta los años, hasta que un día esos hechos tocan a alguien que conocemos y nos afectan en verdad, ya no solo pensamos en “pobre su familia”, ni en “la inseguridad”, vemos la vida de una persona desmoronarse, recordamos el tiempo que tenemos de conocerlos, si habíamos perdido contacto, recordamos porque lo hicimos, y también recordamos los planes, proyectos y sueños, en realidad recordamos muchas cosas tanto alegres como no tan alegres pero recordamos la vida.
Ahora cuando la vida de alguien se acaba de una manera inesperada recordemos la vida que estas personas tuvieron, las cosas que nos enseñaron y aunque sea duro y egoísta de nuestra parte tratemos de recordar que "la cosas pasan por razones que no comprendemos"; pero este pensamiento no nos debe alejar de nuestro sueños ni volvernos ermitaños alejándonos del mundo para no sentir la perdida de alguien conocido, al contrario debemos apreciar y celebrar nuestra vida y la vida de las personas que están a nuestro alrededor.
Estos pequeños pensamientos son en memoria de las personas que hemos conocido (o que han sido parte de personas que queremos), y que la violencia nos ha privado de seguir siendo parte de sus vidas.